Las Navidades están próximas, las cartas a los Reyes Magos escritas; el marisco comienza a subir de precio, los vestidos de noche vieja lucen en los escaparates y las familias esperan reunirse en las fechas señaladas. Existe una dominante tradición sobre la Navidad en relación a que se pasa en familia, juntos, en casa, felices.  La televisión lo apoya y lo promueve con anuncios maravillosos, gente guapa, no existe conflicto, todo está “bien”. Existen también niños y adolescentes que han sido separados de sus familias, conviven en Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE) donde, por mucho que se ponga la intención, es difícil igualar la calidez de un hogar. Algunos niños tienen la suerte de disfrutar de unos días de armonía y calor en compañía de sus seres queridos, pero la mayoría de ellos pasan el grueso de las fiestas navideñas en los centros de acogida o en entornos familiares nocivos donde viven días tremendamente dolorosos. Algunos de los factores que les afectan negativamente son el reencuentro con personas que les han hecho daño, el aumento del consumo de alcohol más habitual en estas fechas, con su consecuente impacto en los comportamientos, la violencia, la ausencia de regalos… Nuestra experiencia en el acompañamiento y el trabajo con estos niños nos convence cada día más de la importancia de concienciar sobre esta realidad social, y entorno a estas fechas nos gustaría hablar del acogimiento vacacional como alternativa. El acogimiento vacacional se basa en el apoyo y colaboración de una familia (en cualquiera de sus múltiples formas y formatos) durante los fines de semana y periodos vacacionales, acogiendo a los niños y niñas que residen en CRAES. Es así como la presencia de referentes familiares les proporcionan experiencias de relación afectiva de una manera más individual y personalizada, les ofrecen otras formas de relacionarse más cálidas, cercanas y familiares a las que tienen en el centro, llegando a ser muy reparador para los niños. “A veces pensamos que es mejor que no vean la realidad de cómo vive una familia, sin embargo somos conscientes de la importancia de estas fechas y otras vacaciones para los niños. Apoyamos el acogimiento vacacional desde la idea de que puede servir como un gran extra para ellos, es una forma de que tengan una atención más individualizada. Desde los Centros por mucho que se intente hacer de la mejor forma posible es difícil ofrecer esta individualización, si pudiéramos en los centros llegar a crear estos entornos estas épocas no serían tan traumatizantes. El funcionamiento de las familias es diferente, tienes el 100% de ellos, sienten que el 100% es para ellos y esto es algo que añoran. Nuestros niños necesitan 7 tazas de cariño, de amor, de juego, de rutina…”. Oriol, profesional de la Red Apega y educador de un CRAE en Cataluña. A través de este acompañamiento las familias podemos servir como tutores de resiliencia y hacer que muchos niños se sientan mejor. Nos gusta mucho cómo B. Cyrulnik (neurólogo, psiquiatra y psicoanalista) define el término de tutor de resiliencia: «es alguien, una persona, un lugar, un acontecimiento, una obra de arte que provoca un renacer del desarrollo psicológico tras el trauma. Casi siempre se trata de un adulto que encuentra al niño y que asume para él el significado de un modelo de identidad, el viraje de su existencia. No se trata necesariamente de un profesional. Un encuentro significativo puede ser suficiente”. Os invitamos a pensar si os gustaría emprender esta aventura maravillosa, como familia o como adultos que deseamos poder contribuir a este viaje, enriqueciéndonos a la vez de nuevas experiencias de profundidad relacional. Para conocer un poco más sobre el acogimiento vacacional podéis acudir a una primera charla informativa. Las fechas de estos encuentros os las pueden facilitar en el teléfono 934 83 12 62 (Cataluña). Tim Guénard, un ejemplo de superación personal, nos deja estas palabras en su libro Más fuerte que el odio: «Cuando se habla de hermosas casas o de coches viejos, siempre se cuenta bellamente su reconstrucción. Pero cuando se ve a un niño que se agrieta, a un adulto que se derrumba, la gente se plantea tantas preguntas que ya ni siquiera se atreve a hacer cosas muy simples: mirar con amabilidad, tocar o hacer compañía”. Feliz Navidad

Zenaida Aguilar Vijande

Zenaida Aguilar Vijande - Instituto Carl RogersÁrea Terapéutica. Infancia, adolescencia y familia. 'Sala de Valientes'

Graduada en Psicología. Psicoterapeuta infantil, juvenil y familiar con un enfoque humanista integrador que pretende promover los buenos tratos y la resiliencia y conseguir el procesamiento de memorias traumáticas. Docente del Máster de Psicología infantil y juvenil: Técnicas y estrategias de intervención (UOC). Formada en Psicoterapia Centrada en la Persona en el Instituto Carl Rogers y especializada en Traumaterapia Infantil Sistémica (IFIV- Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan). Completando su formación en Acción Social y Educativa en la infancia y adolescencia (U. Ramón Llull-Fundación Pere Tarrés). Formación en Psicoterapia Sensoriomotriz® Nivel I.

Terapia

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El Instituto Carl Rogers cuenta con un equipo de psicólogos y psicólogas que ofrecen una intervención integral y atienden a cada persona en sus diferentes necesidades.

El tratamiento está dirigido a personas de cualquier edad, desde niños hasta adultos mayores, y a familias o parejas, que están atravesando momentos de dificultad y sufrimiento o que tienen la inquietud de crecer o mejorar en algún aspecto de su vida.

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