La noción de que las personas no cambian es una creencia arraigada en el imaginario colectivo, pero desde la perspectiva de la psicología humanista, esta afirmación se enfrenta a un desafío fundamental. En contraposición a otras corrientes que enfatizan la determinación o la fijación de la personalidad, sostiene que la capacidad de cambio y crecimiento es inherente a la naturaleza humana. Vamos a explorar este fascinante enfoque que invita a reconsiderar la idea de que estamos destinados a ser quienes éramos ayer.

La naturaleza evolutiva del ser humano

Desde la perspectiva humanista, propuesta por figuras como Abraham Maslow y Carl Rogers, se sostiene que los individuos poseen un impulso innato hacia el crecimiento positivo y la autorrealización. Este impulso es llamado “tendencia actualizante” y se manifiesta en la búsqueda constante de significado y el desarrollo hacia la máxima potencialidad. Por tanto, este enfoque rechaza la idea de una personalidad estática y abraza la noción de que las personas cambian y evolucionan a lo largo de sus vidas.

«La tendencia actualizante es como un impulso interior que nos guía hacia la autorrealización. Cuando nos permitimos ser auténticos y vivir de acuerdo con nuestros valores, estamos siguiendo esa fuerza innata hacia el crecimiento personal.» – Carl Rogers

La importancia de la autoconciencia

La autoconciencia y el autoconocimiento desempeñan un papel fundamental. Cuando nos sumergimos en un viaje de autodescubrimiento, adquirimos una comprensión profunda de nuestras heridas pasadas, las motivaciones de nuestras acciones, las emociones que experimentamos y las estrategias de comportamiento que hemos desarrollado a lo largo del tiempo. La gente no cambia sin más, sino que esta introspección y reflexión personal permite identificar las áreas que requieren más atención.

«La autoconciencia es el primer paso hacia la auto mejora. Solo cuando somos conscientes de quiénes somos y de nuestras motivaciones internas, podemos trabajar hacia la realización de nuestro potencial más elevado.» – Abraham Maslow

La experiencia del aquí y ahora

El trabajo personal es el único camino para poder vivir en el presente, valorando y gestionando la experiencia del «aquí y ahora». Es decir, si conozco mis heridas, mis mecanismos y mis introyectos (creencias, conceptos o valores internalizados pero que no corresponden a mi ‘yo real’) me puedo liberar de mis patrones y de mis creencias limitantes permitiendo así un espacio para el cambio.

Al centrarse en el momento presente, la gente cambia ya que también se fomenta la capacidad de elección y la oportunidad de tomar decisiones que conduzcan a una vida más plena y auténtica.

Las relaciones interpersonales

Las relaciones interpersonales también desempeñan un papel crucial en el proceso de cambio. La idea de la «terapia centrada en la persona», desarrollada por Carl Rogers, sugiere que es necesario un ambiente de aceptación incondicional, empatía y congruencia para que pueda darse la tendencia actualizante y el crecimiento personal.

Puede cambiar una persona si las conexiones significativas y saludables proporcionan el apoyo necesario y un entorno seguro para que se aventure en la exploración y transformación de sí mismas.

«La terapia centrada en la persona se basa en la profunda convicción de que cada individuo puede comprenderse a sí mismo, puede tomar sus propias decisiones, puede encontrar sus propias respuestas.» – Carl Rogers

El cambio como proceso continuo

La psicología humanista adopta una perspectiva que considera el cambio como un proceso continuo y fundamental a lo largo de toda la vida. A medida que enfrentamos nuevos desafíos y oportunidades, adquirimos valiosas experiencias y aprendizajes que enriquecen nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Esta noción nos recuerda que el cambio no solo es posible, sino también esencial para la adaptación y el florecimiento en una variedad de contextos.

Así pues, la idea de que las personas no cambian no es del todo precisa. Aunque tenemos valores y características duraderas, no estamos necesariamente estancados en nuestro desarrollo. A lo largo del tiempo, seguimos teniendo la capacidad de crecer, aprender y adaptarnos a nuevas circunstancias. El cambio es una elección personal y varía en cada individuo. Algunas personas mantienen sus rasgos, mientras que otras buscan crecimiento y transformación en su camino hacia la autorrealización.