Francesca Zanatti en la montaña de Montserrat, provincia de Barcelona (ampliar imagen)

¿Qué supone cambiar de ciudad, de país, de continente e irse a estudiar fuera? ¿Por qué formarse en Psicoterapia Humanista en Barcelona? ¿Qué aporta a nivel de autoconocimiento y experiencia profesional? Esta es la experiencia de Francesca Zanatti, alumna del Máster del Instituto Carl Rogers durante el curso 2018/19

Mi nombre es Francesca Zanatti, y soy Licenciada en Psicología por la Universidad de Lima, en Perú. Durante mis años de estudio, fui aprendiendo a grandes rasgos sobre distintas corrientes teóricas de la psicología. Sin embargo, por alguna razón, en la mayoría de los cursos se hacía más énfasis en lo cognitivo conductual y en el psicoanálisis, y no fue hasta mis últimos años de carrera que conocí más sobre otras perspectivas y me entró el bichito de: “creo que la psicoterapia humanista es lo mío”.

Trabajé un tiempo aprendiendo acerca de otros enfoques; sin embargo, sentía que algo estaba faltando, no me llenaba.

Para mí fue como un proceso de autoconocimiento y descubrimiento, que no solo implicaba una especialización en mi carrera, sino también mi capacidad de elegir qué estilo de terapeuta quería ser, y más importante aún, qué estilo de vida quería llevar. Ya había quedado fascinada antes, al tener unas pinceladas sobre esa visión holística que el enfoque humanista existencial tiene sobre el ser humano, así que, tras un tiempo trabajando en Perú, agarré mis maletas y decidí que era momento de iniciar la aventura.

Conocí el Instituto Carl Rogers mediante una colega, que me comentó sobre los distintos módulos de la formación, y principalmente sobre su carácter vivencial. Esto lo que me motivó a tomar la decisión de venir a Barcelona. Dejaba mi lindo Perú, pero traía conmigo unas ganas de emprender este nuevo camino y mucha curiosidad por lo que se venía.

Era momento de seguir mi proceso de búsqueda, autoconocimiento, y estaba convencida de que esto también me ayudaría a seguir trabajando en mí y así poder tener más herramientas para acompañar a mis propios clientes.

El Máster en Psicoterapia Humanista individual y de grupo tiene un carácter integrador que no deja de sorprenderme. Implica no solo el trabajo con las creencias y las emociones, sino también desde el propio cuerpo. Es una mirada holística que engloba a la persona en su totalidad.

Para mí, esta oportunidad ha sido más que aprender sobre teorías y herramientas terapéuticas… ha sido un espacio que me hace creer cada vez más en la propia esencia del ser humano y su capacidad para crecer y desarrollar sus potencialidades. Es una confianza plena en la persona y en todo lo que puede alcanzar.

El Máster tiene sus lados teórico y práctico, que me permiten aprender los conceptos a profundidad. Sin embargo, esto no sería posible sin el profesorado. Creo que son ellos y ellas los que logran transmitir no solo el contenido académico, sino también una gran pasión por lo que hacen. Basta con entrar al Instituto para sentir la calidez y la empatía con la que trabajan, enseñan y viven. No podría estar más contenta de haberme topado con esta fantástica oportunidad.

Personalmente, creo que lo más potente del Máster es su componente experiencial. En mi caso ha sido y sigue siendo como una montaña rusa de emociones pero que me está llevando a un lugar mágico. 

¿A dónde exactamente es que me dirijo? Todavía no me queda claro, pero estoy disfrutando cada momento del camino y de lo que se va presentando. Confío en que este Máster es más que un proceso de aprendizaje académico. Me acerca a ser cada vez más congruente, auténtica conmigo misma y los demás. Compartir la experiencia con otros integrantes del grupo en clases y jornadas, me lleva a profundizar en la empatía y en la aceptación incondicional de la que tanto habla Carl Rogers.

Me siento muy agradecida de estos encuentros e intercambios que enriquecen mi mirada no solo como terapeuta, sino como persona. Me voy cada vez más convencida en que lo importante es confiar en la libertad de la persona y su propia capacidad para hacer frente a lo que le sucede.

Tomar la decisión de venir no fue fácil. Dejar un trabajo, la familia, amigos, un lugar en donde me siento a gusto, mi zona de confort… Pero saltar a lo nuevo, a lo desconocido, para mí es el mejor aprendizaje que puedo vivir. Me encuentro paseando por las calles de Barcelona, disfrutando de la arquitectura, desde lo gótico hasta el modernismo catalán, los colores de la ciudad, su arte, su encanto. Es una ciudad que tiene algo de todo, desde verdes montañas, hasta el mar que está a apenas unos pasos. Es una oportunidad de explorar una nueva cultura, las personas, y sus propios mundos. Esto es lo que enriquece más la experiencia, el tratar de entender y conocer desde otras miradas, desde estos otros mundos.

¿Qué tengo por perder? ¡Nada! Al contrario… es mucho más lo que estoy ganando de este lindo viaje… Siento que he conocido a personas que forman parte de mi nueva familia. Confío cada vez más en mi propia capacidad de atravesar esta aventura, de trabajar en mí para así poder acompañar a otros, y todo mientras aprendo y me acerco a la filosofía que realmente me apasiona como profesional, como terapeuta.

Definitivamente es una aventura que recomendaría, así que anímate, te invito a dar este salto… tendrás mucho por descubrir.

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Máster y Cursos Postgrado. Octubre 2019 - Junio 2020

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